CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/MiddlemarchPublic
Página 234 de 962
Table of Contents

XV

¿Dónde residían, pues, los matices de vulgaridad? —dice una joven enamorada de esa gracia descuidada—. ¿Cómo podía haber vulgaridad en un hombre tan bien educado, tan ambicioso de distinción social, tan generoso e inusual en sus puntos de vista sobre el deber social?

Tan fácilmente como puede haber estupidez en un hombre de genio si se le toma por sorpresa en el tema equivocado, o como muchos hombres que tienen la mejor voluntad de hacer avanzar el milenio social podrían estar mal inspirados al imaginar sus placeres más ligeros; incapaces de ir más allá de la música de Offenbach o de los juegos de palabras brillantes del último sainete.

Los rasgos de vulgaridad de Lydgate radicaban en la índole de sus prejuicios que, a pesar de sus nobles intenciones y su empatía, eran en buena medida como los que se encuentran en los hombres de mundo corrientes: esa distinción mental propia de su ardor intelectual no calaba en su sensibilidad ni en su criterio respecto al mobiliario, ni a las mujeres, ni a lo conveniente que era que se supiera (sin que él tuviera que decirlo) que era de mejor cuna que los demás médicos rurales.

No tenía la intención de pensar en muebles por el momento; mas siempre que lo hiciera, era de temer que ni la biología ni los proyectos de reforma lo elevaran por encima de la vulgaridad de sentir que habría una incompatibilidad en que sus muebles no fueran de primera calidad.

En cuanto a las mujeres, ya se había dejado arrastrar una vez de cabeza por una locura impetuosa, que pretendía fuera la última, puesto que casarse en algún momento lejano por supuesto no sería impetuoso.

Para quienes deseen conocer a Lydgate, será útil saber en qué consistió aquel caso de locura impetuosa, pues puede servir como ejemplo de la caprichosa desviación de la pasión a la que era propenso, junto con la caballeresca bondad que contribuía a hacerlo moralmente adorable.

La historia puede contarse con pocas palabras.

234