de los que no tienen nada que perder: me refiero en cuanto a la respetabilidad tanto en la parroquia como en los negocios privados, y de ningún modo respecto a su honorable persona y clientela, que tuvo la amabilidad de decir que no me retiraría, vote o no vote, mientras el artículo enviado fuera satisfactorio.
Después de esta conversación, el señor Mawmsey subió a presumir ante su esposa de que había sabido vérselas con Brooke de Tipton, y de que ya no le importaba tanto ir a las urnas.
Mr. Brooke en esta ocasión se abstuvo de presumir de sus tácticas ante Ladislaw, quien por su parte se alegraba bastante de persuadirse a sí mismo de que no tenía nada que ver con ninguna campaña proselitista que no fuera la de índole puramente argumentativa, y de que no manejaba otro mecanismo más abyecto que el conocimiento.
Mr. Brooke, como era inevitable, tenía a sus agentes, que comprendían la naturaleza del votante de Middlemarch y los medios para alistar su ignorancia del lado del proyecto de ley —los cuales eran notablemente similares a los medios para alistarla en contra del proyecto de ley.
Will se tapaba los oídos. Ocasionalmente el Parlamento, como el resto de nuestras vidas, incluso en lo que toca a nuestro comer y vestir, difícilmente podría marchar si nuestra imaginación fuera demasiado activa respecto a los procedimientos. Había en el mundo suficientes hombres de manos sucias para hacer suertes sucias; y Will se prometía a sí mismo que su parte en llevar a Mr. Brooke a buen puerto sería totalmente inocente.
Pero si lograría tener éxito de ese modo contribuyendo a la mayoría del bando correcto, era algo que le suscitaba muchas dudas. Había escrito varios discursos y memorandos para discursos, pero había empezado a comprender que la mente del señor Brooke, si se le cargaba