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nydus/MiddlemarchPublic
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XXXVII

Y ahora, a raíz de su conversación con Will, muchas imágenes nuevas se habían acumulado en torno a aquella tía Julia que era la abuela de Will; la presencia de esa delicada miniatura, tan parecida a un rostro vivo que ella conocía, ayudaba a concentrar sus sentimientos. ¡Qué injusticia, apartar a la muchacha de la protección familiar y de la herencia solo porque había elegido a un hombre pobre! Dorothea, que desde muy temprana edad inquietaba a sus mayores con preguntas sobre los hechos que la rodeaban, se habíA forjado una cierta claridad independiente en cuanto a las razones históricas y políticas por las cuales los primogénitos tenían derechos superiores y por las cuales la tierra debía vincularse mediante mayorazgo: esas razones, que le inspiraban cierto respeto, tal vez fuesen de más peso de lo que ella sabía, pero aquí se trataba de una cuestión de vínculos que dejaba intactas dichas razones. Aquí se trataba de una hija cuyo hijo —incluso según la ordinaria imitación de las instituciones aristocráticas por parte de gente que no es más aristocrática que los tenderos retirados, y que no tiene más tierra que «mantener junta» que un césped y un prado— habría tenido un derecho preferente. ¿Era la herencia una cuestión de simpatía o de responsabilidad? Toda la energía de la naturaleza de Dorothea se ponía del lado de la responsabilidad: el cumplimiento de las reclamaciones fundadas en nuestros propios actos, tales como el matrimonio y la paternidad.

Era verdad, se dijo a sí misma, que el señor Casaubon tenía una deuda con los Ladislaw; que tenía que devolver aquello de lo que los Ladislaw habían sido despojados. Y ahora empezó a pensar en el testamento de su marido, redactado en la época de su matrimonio, que le dejaba la mayor parte de sus propiedades a ella, con una cláusula en caso de tener hijos. Eso debía modificarse; y no debía perderse tiempo. Esta misma cuestión que acababa de surgir sobre la ocupación de Will Ladislaw era la ocasión para poner las cosas sobre una nueva y justa base. Su marido, estaba segura, de acuerdo con toda su conducta anterior, estaría dispuesto a adoptar un punto de vista justo, si ella se lo proponía; ella, en cuyo interés se había instado a una concentración injusta de la propiedad. Su

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