cristiano, uno de aquellos que no solo habían revivido sino ampliado esa gran concepción de los acontecimientos supremos como misterios ante los cuales las sucesivas edades eran espectadoras, y en relación con los cuales las grandes almas de todos los períodos se convertían por decirlo así en contemporáneas. Will añadió que por el momento se había hecho discípulo de Naumann.
—He estado haciendo algunos bocetos al óleo con él —dijo Will—. Odio copiar. Tengo que poner algo de mi cosecha. Naumann ha estado pintando a los santos tirando del carro de la Iglesia, y yo he estado haciendo un boceto de Tamerlán el Grande de Marlowe conduciendo a los reyes vencidos en su carroza. No soy tan eclesiástico como Naumann, y a veces lo fastidio por su exceso de significado. Pero esta vez pienso superarlo en amplitud de intención. Tomo a Tamerlán en su carroza