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nydus/MiddlemarchPublic
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LIV

Naturalmente, como criado al que no se le debía decir nada, conocía el hecho que Ladislaw aún ignoraba, y había sacado sus propias conclusiones; es más, no había disentido de su prometida Tantripp cuando ella dijo: > «Tu amo estaba celoso como un demonio, y sin motivo. La señora aspiraría a algo más alto que al señor Ladislaw, o si no, no la conozco. La criada de la señora Cadwallader dice que viene un lord que se casará con ella cuando acabe el

No hubo muchos momentos para que Will anduviera con el sombrero en la mano antes de que entrara Dorothea.

El encuentro fue muy diferente de aquel primer encuentro en Roma, cuando Will se había sentido desconcertado y Dorothea, serena. Esta vez él se sentía desgraciado pero decidido, mientras que ella se hallaba en un estado de agitación que no podía ocultar.

Justo al otro lado de la puerta había sentido que aquel encuentro tan ansiado era, después de todo, demasiado difícil, y al ver que Will avanzaba hacia ella, el profundo rubor, tan poco frecuente en ella, acudió con dolorosa rapidez.

Ninguno de los dos supo cómo fue, pero ninguno de los dos habló. Ella le tendió la mano por un momento, y luego fueron a sentarse cerca de la ventana, ella en un escaño y él en otro enfrente.

Will estaba singularmente inquieto: le parecía poco propio de Dorothea que el mero hecho de ser viuda causara semejante cambio en su manera de recibirlo; y no conocía ninguna otra condición que pudiera haber afectado su relación anterior, salvo que, como su imaginación le dictó de inmediato, los amigos de ella le hubieran envenenado la mente con sus sospechas sobre él.

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