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nydus/MiddlemarchPublic
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Table of Contents

XIV

Sigue aquí la receta estricta De esa salsa para carne exquisita, Llamada Ocio, que muchos comen Por preferencia, y dulce la nombran:

Primero acecha los bocados, como un sabueso Mézclala bien con bofetadas, revuélvelos con espeso Aceite bueno de adulaciones, Y espúmala con viles mentiras de auto-alabanzas.

Sírvela tibia: las vasijas que has de elegir Para guardarla son zapatos de muertos.

La consulta que el señor Bulstrode había hecho a Harriet pareció producir el efecto deseado por el señor Vincy, pues temprano a la mañana siguiente llegó una carta que Fred pudo llevar al señor Featherstone como el testimonio requerido.

El viejo caballero se quedaba en la cama debido al tiempo frío, y como no se veía a Mary Garth en la salita, Fred subió inmediatamente y le entregó la carta a su tío, quien, cómodamente incorporado sobre un respaldo de cama, no era menos capaz que de costumbre de disfrutar de su conciencia de sabiduría al desconfiar y frustrar a la humanidad.

Se puso las gafas para leer la carta, frunciendo los labios y bajando las comisuras.

—«“Dadas las circunstancias, no me negaré a manifestar mi convicción”⁠—¡paf!, ¡qué palabras tan finas usa el sujeto! Tiene tanta labia como un pregonero⁠— “que su hijo Frederic no ha obtenido ningún adelanto de dinero sobre los legados prometidos por el señor Featherstone”⁠—¿prometidos? ¿Quién ha dicho que yo haya prometido

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