dar por traer a este mundo a una infeliz joven —¡Santo Dios, como si ella hubiera pedido que la trajeran, o hubiera querido venir!— es total libertad para volverla a sacar de él a fuerza de preocupaciones. ¿En qué estás pensando, Trot?”.
Iba pensando en todo lo que se había dicho. Mi mente seguía dándole vueltas a algunas de las expresiones utilizadas.
«No puede haber disparidad en el matrimonio semejante a la incompatibilidad de mente y propósito».
«El primer impulso equivocado de un corazón indisciplinado».
«Mi amor estaba cimentado sobre roca».
Pero ya estábamos en casa; y las hojas pisoteadas yacían bajo nuestros pies, y soplaba el viento de otoño.