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nydus/David CopperfieldPublic
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LIV. Las transacciones del señor Micawber

“¡Es un monstruo de mezquindad!”, dijo mi tía.

—Realmente no sé qué decir —observó Traddles pensativo—. Mucha gente puede llegar a ser muy ruin, cuando se lo propone.

—Y ahora, en cuanto al señor Micawber —dijo mi tía.

—Bueno, la verdad —dijo Traddles, alegremente—, debo, una vez más, alabar enormemente al señor Micawber. De no haber sido por su paciencia y perseverancia durante tanto tiempo, nunca habríamos podido esperar hacer nada digno de mención. Y creo que debemos considerar que el señor Micawber actuó correctamente, por amor al bien, si reflexionamos en qué acuerdos podría haber hecho con el propio Uriah Heep a cambio de su silencio.

—Yo también lo creo —dije.

—Ahora bien, ¿qué le daría usted? —preguntó mi tía.

—¡Oh! Antes de llegar a eso —dijo Traddles, un poco desconcertado—, temo haber considerado prudente omitir (no pudiendo imponerme en todo), al hacer este arreglo ilegal —pues es perfectamente ilegal de principio a fin— de un asunto difícil, dos puntos. Esos I.O.U. [vales], y demás, que el señor Micawber le dio por los adelantos que había...

—¡Vaya! Hay que pagarles —dijo mi tía.

—Sí, pero no sé cuándo se tramitarán ni dónde están —replicó Traddles, abriendo los ojos—; y prevveo que, entre este momento y su partida, el señor Micawber va a ser constantemente detenido o embargado.

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