Y así como los particulares se meten en problemas por hacer un alarde excesivo de libreas, o como los esclavos, cuando son demasiado numerosos, se sublevan contra sus amos, creo que podría mencionar a una nación que se ha metido en muchas y grandes dificultades, y se meterá en muchas más, por mantener un séquito de palabras demasiado numeroso.
El señor Micawber siguió leyendo, casi chasqueando los labios:
“ «A saber, de la manera siguiente, a decir: Hallándose el señor W. indispuesto, y estando dentro de los límites de la probabilidad que su fallecimiento pudiera conducir a ciertos descubrimientos, y al derrumbe del poder de —Heep— sobre la familia W. —según yo, el infrascrito Wilkins Micawber, supongo—, a menos que se lograra influir en secreto en el afecto filial de su hija para impedir que se llevara a cabo jamás investigación alguna sobre los asuntos de la sociedad, el citado —Heep— consideró oportuno tener listo un pagaré firmado por el señor W. por la cantidad antes mencionada de doce, seis, catorce, dos y nueve, con intereses, que allí se afirma haber sido adelantada por —Heep— al señor W. para librar al señor W. de la deshonra; si bien en realidad dicha suma jamás le fue adelantada por él y hace mucho que ha sido reembolsada. Las firmas de este documento, que pretenden haber sido ejecutadas por el señor W. y atestiguadas por Wilkins Micawber, son falsificaciones de —Heep—. Tengo en mi poder, de su puño y letra y en su cartera, varias imitaciones similares de la firma del señor W., aquí y allá desfiguradas por el fuego, pero legibles para cualquiera. Jamás atestigüé semejante documento. Y tengo el documento mismo en mi poder». ” Uriah Heep, con un sobresalto, sacó del bolsillo un manojo de llaves y abrió cierto cajón; luego, de repente, recapacitó sobre lo que estaba haciendo y se volvió de nuevo hacia nosotros, sin mirar dentro.
—«Y tengo el documento», volvió a leer el señor Micawber, mirando a su alrededor como si fuera el texto de un sermón, «en mi poder; es