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nydus/David CopperfieldPublic
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LIII. Otra retrospectiva

Otra retrospectiva

Debo detenerme una vez más. Oh, mi niña esposa, hay una figura en la muchedumbre en movimiento ante mi memoria, callada y quieta, que dice en su amor inocente y su belleza infantil: ¡Detente a pensar en mí; vuélvete a mirar la pequeña flor, mientras cae aleteando al suelo!

Sí. Todo lo demás se oscurece y se desvanece. Estoy otra vez con Dora, en nuestra casita. No sé cuánto tiempo lleva enferma. Estoy tan acostumbrado a sentirlo así, que no puedo contar el tiempo. No es mucho en realidad, en semanas o meses; pero, por mi costumbre y experiencia, es un tiempo interminable, interminable.

Han dejado de decirme que «espere unos días más». He empezado a temer, remotamente, que tal vez nunca brille el día en que vea a mi niña esposa corriendo bajo la luz del sol con su viejo amigo Jip.

He is, as it were suddenly, grown very old. It may be that he misses in his mistress, something that enlivened him and made him younger; but he mopes, and his sight is weak, and his limbs are feeble, and my aunt is sorry that he objects to her no more, but creeps near her as he lies on Dora’s bed⁠—she sitting at the bedside⁠—and mildly licks her hand.

Dora nos sonríe tendida, es hermosa y no pronuncia una sola palabra apresurada ni de queja. Dice que somos muy buenos con ella; que su querido y prudente muchacho se está agotando, bien lo sabe; que mi tía no duerme, pero siempre está despierta, activa y bondadosa. A veces, las damitas con aire de pájaro vienen a verla; y entonces hablamos del día de nuestra boda y de toda aquella época feliz.

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