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nydus/David CopperfieldPublic
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LVIII

Ausencia

Fue una noche larga y sombría la que se cernió sobre mí, poblada por los fantasmas de muchas esperanzas, de muchos entrañables recuerdos, de muchos errores, de muchos dolores y pesares inútiles.

Me alejé de Inglaterra; sin saber, ni aun entonces, cuán grande era el golpe que tenía que soportar.

Dejé a todos cuantos me eran queridos, y me fui; y creí que lo había soportado y que ya había pasado.

Como un hombre en un campo de batalla recibe una herida mortal y apenas sabe que ha sido golpeado, así yo, cuando me quedé a solas con mi indomable corazón, no tenía idea de la herida con la que este tenía que luchar.

El conocimiento se apoderó de mí, no de repente, sino poco a poco, y grano a grano. El sentimiento de desolación con el que salí al mundo se profundizó y ensanchó a cada hora. Al principio fue un pesado sentimiento de pérdida y dolor, en el que apenas podía distinguir otra cosa. Por grados imperceptibles, se convirtió en la conciencia desesperanzada de todo cuanto había perdido —el amor, la amistad, el interés—; de todo cuanto se había hecho añicos —mi primera confianza,

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