CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/David CopperfieldPublic
Página 580 de 1405
Table of Contents

XXIV. Mi primera disipación

¡Oh, qué tarde aquella en que me senté junto a la lumbre ante un tazón de caldo de cordero, lleno de hoyuelos de grasa por toda la superficie, y pensé que iba camino de seguir los pasos de mi predecesor, y que heredaría su triste historia además de sus habitaciones, y se me antojó salir a todo tren hacia Dover para revelarlo todo!

¡Qué tarde aquella en que la señora Crupp, al entrar a retirar el tazón de caldo, presentó un riñón sobre un plato de queso como único resto del festín de ayer, y yo estuve verdaderamente tentado de arrojarme sobre su pecho de mahón y decirle, con un arrepentimiento sincero: «¡Oh, señora Crupp, señora Crupp, no se preocupe por las sobras! ¡Soy muy desgraciado!», solo que dudaba, aun en aquella situación apurada, de que la señora Crupp fuera precisamente el tipo de mujer en quien confiar!

580