“Señor—pues no me atrevo a llamarle mi querido Copperfield, “Me es conveniente poner en su conocimiento que el que suscribe está Arruinado. Algunos titubeantes esfuerzos para ahorrarle a usted el conocimiento prematuro de su calamitosa situación podrá observar en él el día de hoy; pero la esperanza se ha hundido bajo el horizonte, y el que suscribe está Arruinado. “La presente comunicación ha sido redactada dentro del radio personal (no puedo llamarlo la compañía) de un individuo, en un estado que roza de cerca la intoxicación, empleado por un agente judicial. Dicho individuo se encuentra en posesión legal de la vivienda, en virtud de un embargo por impago de alquiler. Su inventario incluye, no solo los bienes y efectos de toda clase pertenecientes al que suscribe, en calidad de inquilino anual de esta morada, sino también aquellos correspondientes al señor Thomas Traddles, huésped, miembro de la Honorable Sociedad del Inner Temple. “Si faltara alguna gota de pesadumbre en la copa rebosante, que ahora es ‘recomendada’ (en el lenguaje de un Escritor inmortal) a los labios del que suscribe, se hallaría en el hecho de que una aceptación amistosa concedida al que suscribe por el antes mencionado señor Thomas Traddles, por la suma de 23 libras, 4 chelines y 9 peniques y medio, está vencida y no ha sido provista de fondos. Asimismo, en el hecho de que las
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XXVIII. El guante de desafío del señor Micawber
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