I know it was a good squeeze, because, being very plump, whenever she made any little exertion after she was dressed, some of the buttons on the back of her gown flew off. And I recollect two bursting to the opposite side of the parlour, while she was hugging me.
—Ahora déjame oír algo más sobre los corcocodrilos —dijo Peggotty, que todavía no pronunciaba bien el nombre—, porque no he oído ni la mitad de lo que quisiera.
No lograba entender muy bien por qué Peggotty ponía esa cara tan extraña, ni por qué estaba tan dispuesta a volver con los cocodrilos. Sin embargo, regresamos junto a aquellos monstruos, con renovada vivacidad de mi parte, y dejamos sus huevos en la arena para que el sol los incubara; y huimos de ellos, y los despistamos girando constantemente, algo que ellos no podían hacer con rapidez debido a su complexión torpe; y nos metimos en el agua tras ellos, como nativos, y les clavamos trozos afilados de madera en la garganta; y, en resumen, pasamos por todo el suplicio de los cocodrilos.
Yo al menos lo hice; pero tenía mis dudas respecto a Peggotty, quien se estuvo clavando pensativamente la aguja en varias partes de la cara y de los brazos durante todo el tiempo.
Habíamos agotado los cocodrilos y empezado con los caimanes, cuando sonó la campanilla del jardín. Salimos a la puerta; y allí estaba mi madre, que me pareció inusualmente guapa, y con ella un caballero de hermoso pelo y patillas negras, que había vuelto a casa con nosotros desde la iglesia el domingo pasado.
Cuando mi madre se agachó en el umbral para tomarme en sus brazos y besarme, el caballero dijo que yo era un muchachito mucho más privilegiado que un monarca—o algo por el estilo; pues me doy cuenta de que aquí acude en mi ayuda mi posterior comprensión.
—¿Qué significa eso? —le pregunté por encima de su hombro.