Codal
nydus/David CopperfieldPublic
Página 341 de 1405
Table of Contents

XIV. Mi tía toma una determinación sobre mí

A esta intervención había prestado mi tía la más estrecha atención, sentada completamente erguida, con las manos cruzadas sobre una rodilla y mirando con severidad al orador. Cuando este hubo terminado, apartó los ojos de modo que pudo dominar a la señorita Murdstone, sin alterar por lo demás su postura, y dijo:

—Bien, señora, ¿tiene algo que agregar?

—En efecto, señorita Trotwood —dijo la señorita Murdstone—, todo cuanto yo podría decir ha sido tan bien dicho por mi hermano, y todo lo que sé que es un hecho ha sido expuesto con tanta claridad por él, que no tengo nada que añadir, salvo mis gracias por su amabilidad. Por su grandísima amabilidad, estoy segura —dijo la señorita Murdstone, con una ironía que no afectó más a mi tía que lo que inmutó al cañón junto al cual había dormido en Chatham.

—¿Y qué dice el muchacho? —dijo mi tía—. ¿Estás listo para marcharte, David?

Contesté que no, y le rogué que no me dejara marchar. Le dije que ni el señor ni la señorita Murdstone me habían querido jamás, ni habían sido nunca buenos conmigo. Que habían hecho infeliz a causa de mí a mi mamá, que siempre me había querido muchísimo, y que yo lo sabía muy bien, y que Peggotty lo sabía. Le dije que había sido más desgraciado de lo que nadie, con solo saber cuán joven era, podía creer. Y le rogué y supliqué a mi tía —ahora olvido con qué términos, pero recuerdo que me conmovieron mucho entonces— que me amparara y protegiera, por el amor de mi padre.

—Mr. Dick —dijo mi tía—, ¿qué debo hacer con este niño?

Mr. Dick lo pensó, dudó, se iluminó y respondió: «Que le tomen las medidas para un traje enseguida».

341