Codal
nydus/Seven Pillars of WisdomPublic
Página 184 de 1034
Table of Contents

XXII. The Move to Wejh

Rabegh, o más bien en la ampliación de su zona ocupada para poder atacar Rabegh. Tardarían días en trasladarse de nuevo hacia el norte. Además, los turcos eran estúpidos, y contábamos con que no seenterarían de golpe de nuestro movimiento, con que no creerían la primera noticia y con que no verían hasta más tarde las oportunidades que aquello les había brindado. Si hacíamos nuestra marcha en tres semanas, probablemente tomaríamos Wejh por sorpresa. Por último, podríamos transformar la actividad de incursión esporádica de los harb en operaciones conscientes, para conseguir botín, si era posible, con el fin de ser autosuficientes; pero sobre todo para inmovilizar a un gran número de turcos en posiciones defensivas. Zeid aceptó bajar a Rabegh para organizar hostigamientos similares en la retaguardia de los turcos. Le di cartas para el capitán del Dufferin, el buque guardacostas de Yenbo, que le asegurarían un rápido viaje hacia el sur: pues todos los que conocían el plan de Wejh estaban deseosos de ayudar.

Para ejercitarme en el género de las correrías, llevé conmigo un grupo de prueba de treinta y cinco mahamid desde Nakhl Mubarak, el segundo día de 1917, hasta el viejo pozo fortificado de mi primer viaje de Rabegh a Yenbo.

Cuando oscureció desmontamos y dejamos nuestros camellos con diez hombres para que los custodiaran de posibles patrullas turcas.

El resto de nosotros subimos a Dhifran: un ascenso penoso, pues las colinas eran de estratos filosos como cuchillos, dispuestos de canto y trazando líneas oblicuas desde la cumbre hasta la base. Ofrecían una gran abundancia de superficie quebrada, pero ningún agarre seguro, ya que la piedra estaba tan minuciosamente agrietada que cualquier fragmento se desprendía de su matriz al tocarlo.

La cumbre del Dhifran estaba fría y brumosa, y el tiempo se arrastró hasta el amanecer. Nos acomodamos en las grietas de la roca y por fin

184