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nydus/Seven Pillars of WisdomPublic
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XLV

Durante nuestro siguiente trayecto, mencioné la sarna una vez más.

«Aja —dijo Zeki—, me ha dado una idea redonda. Imagínate el establecimiento de un Departamento Veterinario de Estado para Siria, cuando Damasco sea nuestra. Tendremos un plantel de cirujanos expertos, con una escuela de aspirantes y estudiantes en un hospital central, o más bien hospitales centrales, para camellos y caballos, y para burros y ganado, e incluso (¿por qué no?) para ovejas y cabras. Debe haber secciones científicas y bacteriológicas para investigar curas universales para las enfermedades de los animales. ¿Y qué tal una biblioteca de libros extranjeros?… y hospitales de distrito para abastecer al central, e inspectores itinerantes…»

Con la entusiasta colaboración de Nesib, dividió Siria en cuatro inspectorías generales y numerosas subinspectorías.

Nuevamente al día siguiente se habló de la sarna. Habían dormido sobre su labor, y el plan iba tomando forma. > «Sin embargo, querido, es imperfecto; y nuestra naturaleza no se detiene antes de alcanzar la perfección. Nos duele verte tan satisfecho con aferrarte a lo meramente oportuno. Es un defecto inglés». Me acoplé a su tono. > «Oh, Nesib —dije—, y oh, Zeki, ¿acaso la perfección, aun en la más pequeña de las cosas, no acarrearía el fin de este mundo? ¿Estamos maduros para eso? Cuando estoy airado, ruego a Dios que impulse nuestro globo hacia el sol de fuego y prevenga los pesares de los aún no nacidos; pero cuando estoy contento, quiero yacer para siempre en la sombra, hasta convertirme yo mismo en

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