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nydus/Seven Pillars of WisdomPublic
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XXXIII

Me preguntaba por qué Faysal quería luchar contra los turcos y por qué los árabes lo ayudaban, y comprendí que su objetivo era geográfico: expulsar al turco de todas las tierras de habla árabe en Asia.

Su ideal pacífico de libertad solo podía realizarse de ese modo. En pos de las condiciones ideales podíamos matar turcos, porque les teníamos mucha ojeriza; pero la matanza era un puro lujo. Si se marchaban tranquilamente, la guerra terminaría. Si no, los apremiaríamos o intentaríamos expulsarlos.

En última instancia, nos veríamos abocados al recurso desesperado de la sangre y a las máximas de la «guerra de exterminio», pero al menor costo posible para nosotros, ya que los árabes luchaban por la libertad, y ese era un placer que solo podía saborear un hombre con vida. La posteridad era algo demasiado frío por lo que trabajar, sin importar cuánto pudiera uno amar a sus propios hijos, o a los ya engendrados por los demás.

En este punto, un esclavo golpeó la puerta de mi tienda y preguntó si el Emir podía pasar. Así que me puse con esfuerzo algo más de ropa y arrastré mi cuerpo hasta su gran tienda para sondear la profundidad de sus intenciones. Era un lugar cómodo, lujosamente sombreado y cubierto de alfombras profundas y estridentes, el botín teñido con anilina de la casa de Hussein Mabeirig en Rabigh. Abdulla pasaba en él la mayor parte del día, riendo con sus amigos y jugando con Mohammed Hassan, el bufón de la corte. Hice rodar la bola de la conversación entre él, Shakir y los jeques presentes, entre los cuales se encontraba el fogoso Ferhan el Aida, el hijo del Motlog de Doughty; y obtuvi su recompensa, pues las palabras de Abdulla fueron precisas. Contrastó la actual independencia de sus

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