Codal
nydus/Seven Pillars of WisdomPublic
EspañolEnglish
Página 355 de 1034
Table of Contents

XLI

Sharraf tardó en llegar hasta la tercera mañana, pero entonces lo oímos con fuerza, porque los árabes de su fuerza de incursión dispararon lentas salvas de tiros al aire, y los ecos rebotaban por las sinuosidades del valle hasta que incluso las áridas colinas parecían unirse al saludo.

Nos vestimos con nuestras mejores galas para ir a visitarlo. Auda llevaba las grandezas que había comprado en Wejh: un abrigo gris ratón de paño fino con cuello de terciopelo y botines amarillos de elásticos laterales: ¡todo esto bajo su cabello flotante y su rostro arruinado de actor trágico cansado!

Sharraf fue amable con nosotros, pues había hecho prisioneros en la línea y volado raíles y una alcantarilla. Una de sus noticias fue que en Wadi Diraa, en nuestro camino, había pozos de agua de lluvia, recién caída y dulce. Esto acortaría nuestra marcha sin agua hasta Fejr en cincuenta millas y eliminaría el peligro de sed; un gran beneficio, ya que nuestro transporte total de agua ascendía a unos veinte galones para cincuenta hombres; un margen de seguridad demasiado escaso.

Al día siguiente salimos de Abu Raga casi a media tarde, sin pena, pues este hermoso lugar nos había resultado malsano y la fiebre nos había molestado durante nuestros tres días en su lecho encajonado. Auda nos guio por un valle tributario que pronto se ensanchó hasta convertirse en la llanura del Shegg, un Llano de arena. En torno a ella, en disperso desorden, se asentaban pequeñas islas y pináculos de arenisca roja, agrupados como seracs, erosionados por el viento en sus bases hasta parecer muy propensos a caer y bloquear el camino; el cual serpenteaba de un lado a otro entre ellos, a través de estrechuras que parecían no dar paso, pero que siempre se habrían a otra bahía de callejones sin salida. Por este laberinto Auda guio sin vacilar; avanzando a trancos en su camello,

355