Codal
nydus/Seven Pillars of WisdomPublic
Página 383 de 1034
Table of Contents

XLIV

Lo senté, a la grupa, sobre los cuartos traseros del camello; luego arreé al animal y monté.

A nuestro turno la bestia pareció aliviada y avanzó con soltura. Fijé un rumbo de brújula exacto, tan exacto que a menudo encontraba nuestras viejas huellas, como pequeños surtidores de arena más pálida esparcidos sobre el pedernal pardo-negruzco.

A pesar de nuestro doble peso, el camello comenzó a alargar el paso y, a veces, incluso bajaba la cabeza y durante unos cuantos trancos desarrollaba ese trote rápido y comodísimo al que los mejores animales, de jóvenes, eran enseñados por jinetes expertos. Esta prueba de espíritu de reserva en ella me regocijó, al igual que el poco tiempo perdido en la búsqueda.

Gasim se lamentaba de manera impresionante por el dolor y el terror de su sed: le mandé que se callara; pero él continuó, y empezó a ir mal sentado; hasta que a cada paso del camello se desplomaba sobre sus cuartos traseros con un golpe seco que, al igual que sus gritos, la incitaba a marchar más deprisa.

Había peligro en esto, pues con facilidad podíamos agotarla hasta reventarla. De nuevo le mandé que se callara, y como lo único que hizo fue chillar más fuerte, le golpeé y le juré que a la menor señal de otro ruido lo tiraría del animal. La amenaza, a la que mi furia general daba crédito, surtió efecto. Después de ella se aferró tenazmente sin emitir sonido.

No habían pasado cuatro millas cuando volví a ver una burbuja negra, que avanzaba a zancadas y se balanceaba en el espejismo más adelante. Se dividió en tres y se hinchó. Me preguntué si serían enemigos. Un minuto después, la neblina se despejó con la desconcertante brusquedad de una ilusión; y era Auda con dos de los hombres de Nasir

383