Codal
nydus/Seven Pillars of WisdomPublic
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LXIII

A la mañana siguiente allí estaba, con sus hombres, dispuesto a unirse a nosotros o a oponerse, según le viniera el capricho. Mientras titubeaba, llegó Zaal. La aspereza de Gasim no tardó en chocar con la crueldad metálica de Zaal, y ambos intercambiaron duras palabras. Nos metimos entre ellos antes de que pudiera estallar una pelea, pero ocurrió lo suficiente como para echar por tierra el frágil acuerdo de la noche. Los demás clanes, disgustados por la fiereza de Gasim, se nos acercaron discretamente en grupos de dos o tres, como voluntarios; pero me rogaron que diera a conocer su lealtad a Faisal antes de ponernos en marcha.

Sus dudas me determinaron a comunicarme con él de inmediato, en parte para apaciguar este problema, y en parte para conseguir camellos que transportaran los explosivos.

Alquilar camellos dhumaniyeh no sería adecuado; y no había otros aquí. La mejor manera era ir yo mismo; porque si bien Gasim podría detener a un mensajero, no se atrevería a obstruirme el paso.

Los dos sargentos fueron encomendados a Zaal, quien juró responder por sus vidas; y Ahmed y yo partimos en camellos sin carga, con la intención de apresurarnos hacia Ácaba y regresar.

Conocíamos solo el rodeo larguísimo por el uadi Itm. Existía un atajo, pero no hallábamos ningún guía que nos lo mostrara. En vano buscamos arriba y abajo del valle; y estábamos desesperados cuando un muchacho soltó de repente que debíamos seguir por el siguiente valle a nuestra derecha. Por él, al cabo de una hora, nos hallamos en un divortium aquarum a partir del cual los valles descendían hacia el oeste. No podían conducir

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