por el que ascendía hasta el valle del Éufrates; pero al sur de esta línea general había enclaves de lengua turca en los pueblos turcomanos al norte y al sur de Antioquía, y entre los armenios que se encontraban dispersos entre ellos.
Por lo demás, un componente principal de la población de la costa era la comunidad de los ansariya, aquellos discípulos de un culto a la fertilidad, radicalmente pagano, antifranqueño, desconfiado del islam, atraídos en ciertos momentos hacia los cristianos por una persecución común.
La secta, vital en sí misma, era cerril en su mentalidad y en su política. Un nusairi no traicionaría a otro, y difícilmente dejaría de traicionar a un infiel. Sus poblaciones se extendían en núcleos dispersos por las colinas principales hasta la brecha de Trípoli. Hablaban árabe, pero habían vivido allí desde los albores de las letras griegas en Siria. Por lo general, se mantenían al margen de los asuntos públicos y dejaban en paz al gobierno turco con la esperanza de ser correspondidos.