Codal
nydus/Seven Pillars of WisdomPublic
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XXXI

gravemente desorganizado, y que la recogida de los depósitos de víveres necesarios para el ejército en cada etapa principal resultara impracticable. La fuerza de Medina, al andar escasa de transporte animal, podía llevar pocas cosas consigo. Enver les había dado instrucciones de poner los cañones y las provisiones en los trenes, encerrar estos trenes en sus columnas y marchar juntos a lo largo de la vía férrea. Era una maniobra sin precedentes, y si ganábamos diez días para situarnos y luego intentaban algo tan absurdo, tendríamos la oportunidad de destruirlos a todos.

Al día siguiente salí de Wejh, enfermo e incapaz para una marcha larga, mientras Faisal, en su prisa y con sus múltiples ocupaciones, me había elegido un grupo de viaje de sujetos extraños.

Eran cuatro rifaa y un merawi de los juheina como guías, y Arslan, un soldado sirio y sirviente que me preparaba pan y arroz y hacía las veces de blanco de las bromas de los árabes; cuatro ageyl, un moro y un ateibi, Suleiman.

Los camellos, delgados por el mal pasto de este seco territorio de los billi, tendrían que marchar despacio.

Retraso tras retraso se sucedieron en nuestra partida hasta las nueve de la noche, y entonces nos pusimos en marcha a regañadientes; pero yo estaba decidido a salir de Wejh de un modo u otro antes del amanecer. Así que avanzamos durante cuatro horas y dormimos. Al día siguiente hicimos dos etapas de cinco horas cada una, y acampamos en Abu Zereibat, en nuestro viejo terreno del invierno. El gran estanque apenas había menguado en los dos meses, pero estaba notablemente más salado. Pocas semanas después no sería apto para

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