Después se reclinó en un sillón, fumando uno de sus constantes cigarrillos, y me comentó soñadoramente que ahora sabía cómo serían los amueblados del cielo.
Joyce me dijo que las cosas iban bien. La situación había cambiado sensiblemente desde la victoria de Maulud. Los turcos se habían concentrado en Aba el Lissan. Nosotros los distraíamos con incursiones contra la línea al sur de Maán. Abdulla y Ali hacían lo mismo cerca de Medina; y los turcos, viéndose apurados para custodiar el ferrocarril, tenían que retirar hombres de Aba el Lissan para reforzar los sectores débiles.
Maulud lanzó audazmente puestos avanzados hacia lugares de la meseta y comenzó a hostigar las caravanas de suministros procedentes de Maan. Se vio entorpecido por el intenso frío, la lluvia y la nieve en las alturas. Algunos de sus hombres, mal vestidos, murieron en realidad a causa de la intemperie.
Pero los turcos perdieron igualmente en hombres y mucho más en transporte, ya que sus camellos sarnosos morían rápidamente en las tormentas y el barro. Esta pérdida los limitó en el transporte de alimentos e implicó nuevas retiradas de Aba el Lissan.
Al fin estaban demasiado débiles para mantener la amplia posición y, a principios de enero, Maulud pudo obligarlos a retirarse hacia Mreigha.
Los beduinos pillaron a los turcos en movimiento y aniquilaron al batallón de la retaguardia. Esto hizo retroceder a los turcos precipitadamente hasta Uheida, a solo seis millas de Maan, y cuando avanzamos tras ellos de forma amenazante, se retiraron a Semna, la línea de puestos avanzados de Maan, situada a tres millas.
Así, para el siete de enero, Maulud estaba conteninedo Maan directamente.