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nydus/Seven Pillars of WisdomPublic
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LXXXIV

Apartados de la línea de combate, en Ákaba, vimos durante esta pausa el reverso del escudo, la corrupción de nuestro entusiasmo, lo que hacía que el estado moral de la base fuera insatisfactorio.

Nos alegramos cuando por fin pudimos escapar a las colinas limpias y frescas en torno a Guweira. El principio del invierno nos regaló días cálidos y soleados, o días nublados, con nubes acumuladas sobre la cumbre de la meseta, a nueve millas de distancia, donde Maulud vigilaba entre la niebla y la lluvia. Las tardes tenían el frescor justo para conferirle un valor delicioso a una capa gruesa y a una fogata.

Esperamos en Guweira noticias sobre el inicio de nuestra operación contra Tafileh, el nudo de aldeas que domina el extremo sur del mar Muerto. Teníamos previsto atacarlo por el oeste, el sur y el este simultáneamente; el este abriría las hostilidades atacando Jurf, su estación más cercana en la línea del Hiyaz.

La dirección de este ataque se le había encomendado al jerife Nasir, el Afortunado. Con él iba Nuri Said, el jefe de estado mayor de Jaafar, al mando de algunos regulares, un cañón y varias ametralladoras. Operaban desde Jefer.

Al cabo de tres días llegó su mensajero. Como de costumbre, Nasir había dirigido su incursión con habilidad y sangre fría. Jurf, el objetivo, era una sólida estación de tres edificios de piedra con obras exteriores y trincheras. Detrás de la estación había un montículo bajo, fortificado con trincheras y muros, en el que los turcos habían instalado dos ametralladoras y un cañón de montaña. Más allá del montículo se extendía una cresta alta y escarpada, el último contrafuerte de las colinas que separaban Jefer de Bair.

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