Tan extrema degradación era una base firme sobre la cual construir la confianza. Los traté exactamente igual que a los demás miembros de mi guardia personal. Esto les resultó asombroso y, a la vez, agradable, una vez que aprendieron que mi protección era activa y suficiente. Mientras me sirvieron, se volvieron enteramente de mi propiedad, y buenos esclavos fueron, pues no había nada realizable en el desierto que estuviera por debajo de su dignidad, o que excediera su templada fuerza y
Awad ante mí se mostraba confuso y cohibido, aunque con sus compañeros podía ser alegre y propenso a las bromas. Su compromiso era una fortuna repentina que superaba los sueños, y estaba lastimosamente empeñado en complacer mi voluntad. Por el momento, esto consistía en vagar por la carretera principal de Maan para llamar la atención de los turcos. Cuando lo hubimos logrado y salieron al trote en nuestra persecución, regresamos, volvimos a dar la vuelta y