Codal
nydus/Seven Pillars of WisdomPublic
EspañolEnglish
Página 590 de 1034
Table of Contents

LXXI

Empezar era tan difícil como siempre.

Para mi guardia personal tomé a seis reclutas.

De ellos, Mahmud era nativo del Yarmuk. Era un muchacho alerta y de genio vivo, de diecinueve años, con la petulancia que a menudo acompaña al cabello rizado.

Otro, Aziz, de Tafas, un tipo mayor, había pasado tres años con los beduinos para evitar el servicio militar. Aunque mañoso con los camellos, era un espíritu superficial, casi prognato, pero orgulloso.

Un tercero era Mustafa, un muchacho apacible de Deraa, muy honesto, que andaba triste y solo porque era sordo y se avergonzaba de su infirmidad. Un día en la playa, con pocas palabras, me había suplicado que lo admitiera en mi guardia personal. Con tanta evidencia esperaba ser rechazado que lo acepté; y fue una buena elección para los demás, ya que era un campesino manso a quien podían tiranizar para obligarlo a hacer todas las tareas domésticas. Sin embargo, él también era feliz, pues se encontraba entre hombres desesperados, y el mundo lo crearía desesperado.

Para equilibrar su ineptitud en la marcha enrolé a Showak y Salem, dos pastores de camellos sherari, y a Abd el Rahman, un esclavo fugitivo de Riad.

De la vieja guardia de corps di un respiro a Mohammed y a Ali. Estaban cansados tras aventuras dignas de descarrilar trenes y, al igual que sus camellos, necesitaban pacer tranquilos un tiempo. Esto dejó a Ahmed como el inevitable jefe. Su despiadada energía merecía un ascenso, pero la opción obvia, como siempre, fracasó. Hizo mal uso

590