Chauvel siguió mi iniciativa de mala gana, pues sus vacilaciones se regían por mi seguridad. Al igual que Barrow, no tenía instrucciones sobre qué hacer con la ciudad capturada; y como nosotros habíamos tomado posesión, conociendo nuestro camino, con un propósito claro, procesos preparados y recursos a la mano, no le quedó más remedio que dejarnos continuar.
Su jefe de estado mayor, que hacía el trabajo técnico, Godwin, un soldado, estaba encantado de sacudirse la responsabilidad del gobierno civil. Su apoyo confirmó mi suposición.
En efecto, se confirmó en las siguientes palabras de Chauvel, que pidió permiso para dar una vuelta en coche por la ciudad. Se lo concedí con tanto gusto que preguntó si le vendría bien hacer una entrada formal con sus tropas al día siguiente. Le dije que por supuesto, y pensamos un poco en la ruta. Se me vino a la cabeza de repente el regocijo de nuestros hombres en Deraa cuando Barrow saludó a su bandera—y lo cité como un ejemplo digno de seguir frente al Ayuntamiento cuando desfilara. Fue un pensamiento casual por mi parte, pero él vio trascendencia en él: y una grave dificultad si saludaba a cualquier bandera que no fuera la británica. Me dieron ganas de poner caras ante su necedad; pero en su lugar, por amabilidad, le seguí el juego, al ver la misma dificultad en que pasara junto a la bandera árabe fingiendo deliberadamente no verla. Tropezamos con este problema mientras la multitud alegre e ignorante nos vitoreaba. Como compromiso sugerí que omitiéramos el Ayuntamiento e inventáramos otra ruta, pasando, digamos, por la Oficina de Correos. Lo dije en plan de farsa, ya que mi paciencia se había agotado; pero él se lo tomó en serio, como una idea útil; y a cambio cedería en un punto por mi bien y el de los árabes. En lugar de una «entrada» haría un «desfile»: significaba que en vez de ir en medio iría a la cabeza, o en vez de a la cabeza, en medio. Olvidé, o no escuché bien, cuál: pues me habría da igual que hubiera pasado por debajo de sus tropas, que hubiera volado sobre ellas, o que se hubiera partido en dos para marchar por ambos flancos.