Codal
nydus/Seven Pillars of WisdomPublic
Página 496 de 1034
Table of Contents

LVIII

cultivos y casas europeas (levantadas con fondos de caridad) en esta tierra de Palestina, que parecía demasiado pequeña y demasiado pobre para corresponder a sus esfuerzos: pero la tierra los toleraba. Galilea no mostraba la profunda antipatía hacia sus colonos judíos que era un rasgo desagradable de la vecina Judea.

Al otro lado de las llanuras orientales (densamente pobladas de árabes) se extendía un laberinto de lava agrietada, el Loya, donde los proscritos y fugitivos de Siria se habían reunido durante generaciones sin cuento. Sus descendientes vivían allí en aldeas sin ley, a salvo de turcos y beduinos, y resolvían sus disputas intestinas a su antojo.

Al sur y suroeste de estas se abría el Haurán, una inmensa tierra fértil, poblada por un campesinado árabe belicoso, autosuficiente y próspero.

Al este de ellos estaban los drusos, seguidores musulmanes heterodoxos de un sultán de Egipto loco y muerto. Odiaban a los maronitas con un odio acérrimo que, cuando era alentado por el Gobierno y los fanáticos de Damasco, hallaba expresión en grandes matanzas periódicas.

Aun así, los drusos no eran del agrado de los árabes musulmanes y los despreciaban a su vez. Estaban enemistados con los beduinos y conservaban en su montaña una muestra del caballeroso semifeudalismo del Líbano en los tiempos de sus Emires autónomos.

Una quinta sección en la latitud de Jerusalén habría comenzado con alemanes y con judíos alemanes, que hablaban alemán o judeo-alemán, aún más intratables que los judíos de la era romana, incapaces de soportar el contacto con otros que no fueran de su raza, algunos de ellos agricultores, la mayoría tenderos, la parte más extraña y descaritada de toda la población de Siria.

A su alrededor fruncían el ceño sus enemigos, los taciturnos campesinos palestinos, más estúpidos que los labriegos del norte de Siria, materialistas como los egipcios y arruinados.

496