volvía peligroso. Mi mente atestada no estaba para farsas, así que colgué, guardé de nuevo en mi bolsa las cartas de Faisal, Wingate y Allenby sin abrir y regresé a El Cairo en el siguiente barco.
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XCVII
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volvía peligroso. Mi mente atestada no estaba para farsas, así que colgué, guardé de nuevo en mi bolsa las cartas de Faisal, Wingate y Allenby sin abrir y regresé a El Cairo en el siguiente barco.