el tono más cortés: «Señor duque», me dijo, «y usted, señora», continuó dirigiéndose a la dama que iba de mi brazo...
“¿La sobrina del doctor?”
—Guarda silencio, Porthos —dijo Athos—; eres insoportable.
—¿quiere subir a este coche, y ello sin ofrecer la menor resistencia, sin hacer el menor ruido?
—¡Te tomó por Buckingham! —exclamó d'Artagnan.
—Eso creo —respondió Aramis.
—¿Pero y la dama? —preguntó Porthos.
—¡La tomó por la reina! —dijo d’Artagnan.
—Así es —respondió Aramis.
—¡El gascón es el diablo! —exclamó Athos—; nada se le escapa.
—El caso es —dijo Porthos—, que Aramis es de la misma estatura y tiene algo de la complexión del duque; pero, sin embargo, a mí me parece que el uniforme de mosquetero...
—Llevaba una capa enorme —dijo Aramis.
—¿En el mes de julio? ¡Mil demonios! —dijo Porthos—. ¿Tiene miedo el doctor de que os reconozcan?
“Comprendo que el espía haya podido ser engañado por la persona; pero el rostro—”
—Yo tenía un sombrero grande —dijo Aramis.