La Rochelle, privada de la ayuda de la flota inglesa y de la diversión prometida por Buckingham, se rindió tras un año de sitio. El veintiocho de octubre de 1628 se firmó la capitulación.
El rey hizo su entrada en París el veintitrés de diciembre del mismo año. Fue recibido en triunfo, como si viniera de conquistar a un enemigo y no a franceses. Entró por el arrabal de San Jaime, bajo arcos verdosos.
D’Artagnan tomó posesión de su mando. Porthos dejó el servicio y, en el transcurso del año siguiente, se casó con la señora Coquenard; el arca tan codiciada contenía ochocientas mil libras.
Musquetón tenía una librea magnífica y disfrutaba de la satisfacción a la que había aspirado toda su vida: la de ir de pie detrás de un carruaje dorado.
Aramis, tras un viaje a Lorena, desapareció de pronto y dejó de escribir a sus amigos; supieron más tarde por boca de Madame de Chevreuse, que se lo contó a dos o tres de sus íntimos, que, cediendo a su vocación, se había retirado a un convento, aunque a cuál, nadie lo sabía.
Bazin se hizo hermano lego.
Athos permaneció como mosquetero bajo el mando de d'Artagnan hasta el año 1633, época en la que, tras un viaje que hizo a Turena, abandonó también el servicio, con el pretexto de haber heredado una pequeña propiedad en Rosellón.
Grimaud siguió a Athos.
D’Artagnan luchó tres veces con Rochefort y lo hirió tres veces.