—¡Justo cielo, qué es lo que he leído? —exclamó el duque—. Patrick, quédate aquí, o más bien reúnete con el rey, dondequiera que esté, y dile a Su Majestad que le ruego encarecidamente que me disculpe, pero un asunto de la mayor importancia me reclama en Londres. ¡Vamos, monsieur, vamos! —y ambos partieron hacia la capital a galope tendido.
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XX. El viaje
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