Codal
nydus/The Three MusketeersPublic
Página 802 de 998
Table of Contents

LII. Captivity: The First Day

Los primeros momentos de su cautiverio fueron terribles; unas cuantas convulsiones de rabia que no pudo reprimir pagaron su tributo de debilidad femenina a la naturaleza.

Pero poco a poco venció los arrebatos de su pasión enloquecida; y los temblores nerviosos que agitaban su cuerpo desaparecieron, y quedó replegada sobre sí misma como una serpiente fatigada en reposo.

—¡Vamos, vamos! Debo de haber estado loca para dejarme arrastrar así —dice, contemplándose en el espejo, que le devuelve la ardiente mirada con la que parece interrogarse a sí misma.

«Ninguna violencia; la violencia es la prueba de la debilidad. En primer lugar, nunca he triunfado por ese medio. Quizá si empleara mi fuerza contra las mujeres, podría por ventura hallarlas más débiles que yo y, por consiguiente, vencerlas; mas es con los hombres con quienes lucho, y para ellos no soy sino una mujer. Permítaseme, pues, combatir como mujer; mi fuerza está en mi debilidad».

Luego, como para rendirse cuentas a sí misma de los cambios que sabía imprimir a su semblante, tan móvil y tan expresivo, hizo que este adoptara todas las expresiones, desde la de la cólera apasionada, que convulsionaba sus facciones, hasta la de la sonrisa más dulce, más afectuosa y más seductora.

Luego su cabello asumió sucesivamente, bajo sus hábiles manos, todas las ondulaciones que creyó podían secundar los encantos de su rostro.

Por fin murmuró, satisfecha de sí misma: «Vamos, nada se ha perdido; sigo siendo hermosa».

802