y como veía a los católicos exterminar a los hugonotes y a los hugonotes exterminar a los católicos —todo en nombre de la religión—, adoptó una creencia mixta que le permitía ser a veces católico y a veces hugonote. Ahora bien, tenía la costumbre de caminar con su escopeta de caza al hombro, tras los setos que bordeaban los caminos, y cuando veía venir a un católico solo, la religión protestante prevalecía inmediatamente en su mente. Bajaba el arma en dirección al viajero; luego, cuando estaba a diez pasos de él, iniciaba una conversación que casi siempre terminaba haciendo que el viajero le cediera su bolsa para salvar la vida. Huelga decir que, cuando veía venir a un hugonote, se sentía invadido por un celo católico tan ardiente que no lograba comprender cómo, un cuarto de hora antes, había podido albergar duda alguna sobre la superioridad de
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XXV. Porthos
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