famoso médico de Moscú, nuestro médico Herzenstube y el joven médico Varvinsky. Estos dos últimos comparecieron también como testigos de la acusación.
El primero en ser llamado en calidad de perito fue el doctor Herzenstube. Era un anciano de setenta años, canoso y calvo, de estatura mediana y complexión robusta. Todos en la ciudad lo estimaban y respetaban mucho. Era un médico concienzudo y un hombre excelente y piadoso, hernhutiano o hermano moravo, no estoy muy seguro de cuál de las dos cosas. Llevaba viviendo entre nosotros muchos años y se comportaba con una dignidad maravillosa. Era un hombre bondadoso y humano. Trataba gratis a los enfermos pobres y a los campesinos, los visitaba en sus tugurios y chozas, y les dejaba dinero para medicinas, pero era terco como una mula. Si se le metía una idea en la cabeza, no había forma de sacársela. Casi todo el mundo en la ciudad