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nydus/The Brothers KaramazovPublic
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Libro IX. La investigación preliminar

mil quinientos ayer? Por desgracia, todas las declaraciones dadas por cada uno de ellos resultaron ser en contra de Mitia. No hubo ni una sola a su favor, y algunos testigos introdujeron hechos nuevos, casi aplastantes, que contradecían la versión de él, la de Mitia.

El primer testigo examinado fue Trifón Borísovitch. No estaba en lo más mínimo abochornado al pararse ante los abogados. Tenía, por el contrario, un aire de severa y grave indignación hacia el acusado, lo que le confería una apariencia de veracidad y dignidad personal. Había hablado poco, y con reserva, esperando a ser interrogado, respondiendo de manera precisa y deliberada. Con firmeza y sin vacilar, testificó que la suma gastada un mes antes no podía haber sido inferior a tres mil, que todos los campesinos por aquí atestiguarían haber oído la suma de tres mil mencionada por el propio Dmitri Fiódorovitch.

«¡Qué cantidad de dinero tiró en las gitanas nada más! Malgastó mil, me atrevo a decir, solo en ellas».

—No creo que les diera quinientos —fue el lúgubre comentario de Mitia al respecto—. Es una pena que no contara el dinero en ese momento, pero estaba borracho...

Mitia estaba sentado de lado, de espaldas a las cortinas. Escuchaba con sombría actitud, con aire melancólico y exhausto, como si quisiera decir:

“Oh, di lo que quieras. Ya no importa”.

—Más de mil gastó en ellas, Dmitri Fiódorovich —replicó Trifon Borísovitch con firmeza—. Las tiraba a voleo y ellos las recogían. Eran una caterva de granujas y ladrones, roba-caballos, que ya han sido echados de aquí, o tal vez ellos mismos darían testimonio de cuánto sacaron de usted. Yo mismo vi

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