murmuraban sombríamente a su alrededor cuando entró en el bosquecillo de la ermita. Casi corría. «Pater Seraphicus... sacó ese nombre de alguna parte... ¿de dónde?», se preguntaba Aliosha. «¡Iván, pobre Iván, y cuándo volveré a verte?… Aquí está la ermita. ¡Sí, sí, él es, Pater Seraphicus, él me salvará... de él y para siempre!»
Varias veces después se preguntó cómo había podido, al dejar a Iván, olvidarse tan por completo de su hermano Dmitri, a pesar de que esa misma mañana, pocas horas antes, se había propuesto firmemente encontrarlo y no desistir de ello, aun en el caso de que le fuera imposible regresar al monasterio aquella noche.
VI
Durante un tiempo muy oscuro
Y Iván, al despedirse de Aliosha, se fue a casa de Fiódor Pávlovitch. Pero, cosa extraña, se vio invadido por una depresión insoportable, que aumentaba a cada paso que daba hacia la casa. No tenía nada de extraño que estuviera