no sentía nada de eso. Al contrario, se apresuraba a ir allí como si esperara encontrar en ella una guía. Aun así, transmitirle este mensaje era evidentemente más difícil que antes. El asunto de los tres mil rublos estaba decidido irrevocablemente, y Dmitri, sintiéndose deshonrado y perdiendo su última esperanza, podía caer en cualquier abismo. Además, le había dicho que le describiera a Katerina Ivánovna la escena que acababa de tener lugar con su padre.
Eran ya las siete, y estaba oscureciendo cuando Aliosha entró en la muy espaciosa y cómoda casa de la calle Mayor ocupada por Katerina Ivánovna. Aliosha sabía que ella vivía con dos tías. * Una de ellas, una mujer de escasa educación, era aquella tía de su hermanastra Agafía Ivánovna que la había cuidado en casa de su padre cuando regresó del internado. * La otra tía