Dmitri se extrañó, pues no recordaba qué había prometido, pero respondió por carta que haría todo lo posible por no dejarse provocar «por la vileza», pero que, aunque sentía un profundo respeto por el starets y por su hermano Iván, estaba convencido de que el encuentro era o bien una trampa para él o bien una farsa indigna.
«No obstante, antes me mordería la lengua que faltarle el respeto al santo varón a quien usted venera tan profundamente», escribió para terminar.
A Aliosha la carta no le animó demasiado.