entre sus brazos y empezó a respirarle en la boca, la cual estaba podrida y apestaba a causa de una horrible enfermedad. Estoy convencido de que lo hizo por “autoflagelación”, por la autoflagelación de la falsedad, por mor de la caridad impuesta por el deber, como una penitencia que se había impuesto. Para que alguien pueda amar a un hombre, este debe permanecer oculto, porque en cuanto muestra su rostro, el amor
—El padre Zosima ha hablado de eso más de una vez —observó Aliosha—; él también decía que el rostro de un hombre a menudo impide a muchas personas, no habituadas al amor, amarlo. Pero aun así hay mucho amor en la humanidad, y un amor casi semejante al de Cristo. Yo mismo lo sé, Iván.
“Bueno, yo de eso no sé nada hasta ahora, ni puedo entenderlo, y en eso la inmensa masa de la humanidad está conmigo. La cuestión es si eso se debe