“Siempre es una prueba —dijo el señor Bulstrode—; pero la prueba, querido amigo, es nuestra porción aquí, y constituye un correctivo necesario. Le recomiendo que sopese el consejo que le he dado”.
—Gracias —dijo Lydgate, sin saber muy bien lo que decía—. Le he ocupado demasiado tiempo. Buenos días.