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nydus/MiddlemarchPublic
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LXXI

en esos pormenores nada que pudiera transformarse en un fundamento positivo de sospecha. Pero los fundamentos morales de la sospecha seguían en pie: * los fuertes motivos que Bulstrode claramente tenía para desear librarse de Raffles, y el hecho de que en este momento crítico le hubiera dado a Lydgate la ayuda cuya necesidad debía de conocer desde hacía tiempo; * la disposición, además, a creer que Bulstrode sería un hombre sin escrúpulos, y la ausencia de cualquier reticencia a creer que Lydgate pudiera ser sobornado con tanta facilidad como otros hombres soberbios cuando se han visto necesitados de dinero. Incluso si el dinero se le hubiera dado meramente para que guardara silencio sobre el escándalo de la vida anterior de Bulstrode, el hecho arrojaba una luz odiosa sobre Lydgate, de quien hacía tiempo se burlaban diciendo que se ponía al servicio del banquero con el fin de abrirse paso hacia la preponderancia y desacreditar a los miembros más veteranos de su profesión. De ahí que, a pesar de la negativa en cuanto a cualquier señal directa de culpabilidad en relación con la muerte en Stone Court, el grupo selecto del señor Hawley se disolvió con la sensación de que el asunto tenía «un aspecto

Pero esta vaga convicción de una culpa indefinible, que bastaba para mantener abundantes meneos de cabeza y mordaces insinuaciones incluso entre profesionales respetables y de mayor edad, tenía para el vulgo todo el poder superior del misterio sobre el hecho. A todo el mundo le gustaba más conjeturar cómo habían sido las cosas que simplemente conocerlas; pues la conjetura pronto se volvió más segura que el saber, y concedía un margen mucho más amplio a lo incompatible.

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