no dudo que así sea; estoy completamente descartado. Pregúntele al señor Farebrother”.
—Sí —añadió Mary—; pídele al señor Farebrother que te cuente lo de las hormigas cuya hermosa casa fue derribada por un gigante llamado Tom, y él pensó que no les importaba porque no podía oír sus llantos, ni verlos usar sus pañuelos.
—Por favor —dijo Louisa, levantando la vista hacia el vicario.
—No, no, soy un viejo y serio pastor. Si intento sacar un cuento de mi bolsa, lo que sale en su lugar es un sermón. ¿Quieres que te prediga un sermón? —dijo, poniéndose sus gafas de miope y frunciendo los labios.
—Sí —dijo Louisa, con voz temblorosa.
“Déjame ver, entonces.
- En contra de los pasteles: por qué los pasteles son cosas malas, especialmente si son dulces y tienen ciruelas pasas.”