final. Durante un rato pareció que aún no estaba lo suficientemente débil, que tendría que dispararle otra vez. Pero la chica se puso de mi parte, y entre los dos acabamos por convencerle de que su única opción segura era ir a alguna parte donde pudiera esconderse mientras recibía la atención adecuada. En realidad no lo convencimos; lo agotamos y cedió porque estaba demasiado débil para seguir discutiendo. Me dio una dirección cerca de Holly Park.
Con la esperanza de lo mejor, apunté la máquina hacia allí.