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nydus/Continental Op StoriesPublic
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XVII

“Una carta de Mahmud. Se la había dejado a un amigo para que se la entregara a Vasilije si algo le llegaba a pasar. Parece que conocía a Einarson y preparó su venganza. La carta confesaba su —de Mahmud— participación en el asesinato del general Radnjak, y decía que Einarson también estaba implicado. El ejército adoraba a Radnjak, y Einarson quería al ejército”.

“Tu Vasilije podría haber usado eso para echar a Einarson sin echárselo a los lobos”, me quejé.

Ella negó con la cabeza y dijo:

—Vasilije tenía razón. Por muy malo que fuera, esa era la manera de hacerlo. Ya ha pasado y se acabó para siempre, con Vasilije en el poder. Un Einarson vivo, un ejército que no sabía que él había matado a su ídolo... demasiado arriesgado. Hasta el final, Einarson creyó que tenía bastante poder para retener a sus tropas, sin importar lo que supieran. Él...

“Muy bien⁠—ya está. Y me alegro de haber terminado con este asunto de reyes. Bésame”.

Lo hizo, y susurró:

“Cuando se muera Vasilije —y no le queda mucho de vida con lo mucho que come—, me voy a San Francisco”.

“Eres una sinvergüenza de sangre fría”, le dije.

Lionel Grantham, exrey de Muravia, estuvo a solo cinco minutos de nosotros en alcanzar nuestro tren. No iba solo. Valeska Radnjak, con tanta traza de reina de lo que fuera como si en efecto lo hubiera sido, lo acompañaba. No parecía estar muy destrozada por la pérdida de su trono.

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