apartamento en la calle Greenwich, mientras que si Ogburn y la mujer de Landis estaban en conivencia, necesitarían algún tipo de lugar de encuentro. El resto de la caja de cartuchos que había allí también ayudó un poco.
—Luego, esta noche, monté un pequeño número en el apartamento de Ogburn, persiguiendo una moneda de cinco centavos por el suelo y encontrando restos de barro seco que habían escapado a la limpieza que, sin duda, le dio a la alfombra y a la ropa después de llegar a casa de caminar por el terreno baldío bajo la lluvia.
Dejaremos que los expertos decidan si podría ser barro del terreno donde mataron a Bob, y el jurado podrá decidir si lo es.
—Quedan algunos cabos sueltos, como la pistola. La mujer de Landis dijo que Whitacre la había tenido durante más de un año, pero a pesar de estar embarrada me parece bastante nueva. Enviaremos el número de serie a la fábrica para averiguar cuándo salió a la venta.
—Por el motivo, ahora mismo de lo único que estoy seguro es de la mujer, lo cual debería bastar. Pero creo que cuando se auditen los libros de Ogburn & Whitacre y se examinen sus finanzas con lupa, encontraremos algo ahí. A lo que apostaré fuerte es a que Whitacre colaborará, ahora que lo han eximido del cargo de asesinato.
Y eso fue exactamente lo que pasó.
Al día siguiente, Herbert Whitacre se presentó en la Jefatura de Policía de Sacramento y se entregó.
Ni Ogburn ni Mae Landis revelaron jamás lo que sabían, pero con el testimonio de Whitacre, respaldado por lo que pudimos recabar aquí y allá, fuimos a juicio cuando llegó el momento y convencimos al jurado de que los hechos eran los siguientes: