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nydus/Continental Op StoriesPublic
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IX

entablar amistad con ella —El Silbador ya disponía de una carta de presentación escrita por un excompañero de clase de la muchacha, un compañero que había caído muy bajo desde sus días universitarios— e intentar congraciarse con ella hasta alcanzar un grado de intimidad que le permitiera hacerle una oferta por el uso de la casa. Es decir, tenía que averiguar si era el tipo de persona a la que se le podía hacer una oferta más o menos franca de participar en los beneficios del juego de El Silbador.

Garthorne había cumplido con su parte, o con la primera fase, y había entablado bastante amistad con la muchacha, cuando esta se marchó repentinamente hacia el Este y le dejó una nota en la que le decía que estaría ausente varios meses.

Eso les vino de perlas a los contrabandistas de ron.

Garthorne, al pasarse por la casa al día siguiente, se habí enterado de que Wang Ma se había ido con su ama y de que los otros tres criados se habían quedado al cargo de la vivienda.

Eso era todo cuanto Garthorne sabía de primera mano. No había tomado parte en el desembarco del licor, aunque le habría gustado. Pero El Silbador le había ordenado mantenerse alejado, para poder continuar con su papel original cuando la muchacha regresara.

The Whistler le dijo a Garthorne que había comprado la ayuda de los tres criados chinos, pero que la mujer, Wan Lan, había sido asesinada por los dos hombres en una pelea por sus partes del dinero. Se había pasado alcohol de contrabando por la casa una vez durante la ausencia de Lillian Shan. Su inesperado regreso estropeó las cosas. La casa todavía guardaba algo de alcohol. Tuvieron que atraparla a ella y a Wang Ma y meterlas en un armario hasta que se llevaron la mercancía. El estrangulamiento de Wang Ma había sido accidental⁠—una cuerda atada con demasiada fuerza.

La peor complicación, sin embargo, era que otro cargamento tenía programado desembarcar en la caleta el martes por la noche siguiente, y

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