Eran más de las ocho de la mañana cuando regresé a la ciudad. Desayuné y luego subí a la agencia, donde encontré al Viejo revisando su correo matutino.
—Se acabó todo —le dije—. Papadopoulos sabía que Nancy Regan era la heredera de Taylor Newhall. Cuando necesitó un escondite después de que los atracos a los bancos fracasaran, la convenció para que lo llevara a la finca campestre de los Newhall. La tenía cogida por dos flancos. Ella le tenía lástima por considerarlo un viejecito maltratado y era —aunque fuera de manera inocente— cómplice después del delito en los atracos.
“Muy pronto, Papá Newhall tuvo que ir a México por asuntos de negocios. Papadopoulos vio la oportunidad de sacar provecho. Si se deshacían de Newhall, la muchacha tendría millones, y el viejo ladrón sabía que podía arrebatárselos. Mandó a Barrows a la frontera para comprarle el asesinato a unos bandidos mexicanos. Barrows cumplió el encargo, pero habló demasiado. Le dijo a una muchacha en Nogales que tenía que regresar a «Frisco a cobrarle una buena suma a un viejo griego», y que luego volvería para comprarle el mundo. La muchacha le pasó el chisme a Tom-Tom Carey. Carey juntó un par de cabos y obtuvo al menos una docena por respuesta. Siguió a Barrows hasta aquí.
“Angel Grace was with him the morning he called on Barrows here—to find out if his ‘old Greek’ really was Papadopoulos, and where he could be found. Barrows was too full of morphine to listen to reason. He was so dope-deadened that even after the dark man began to reason with a knife-blade he had to whittle Barrows all up before he began to feel hurt. The carving sickened Angel Grace. She left, after vainly trying to stop Carey. And when she read in the afternoon papers what a finished job he