¿Y?
Pero por el momento puse fin a aquello.
—Solo eso —dije.
Se reclinó en su silla, y sus ojos y su boca volvieron a empequeñecerse, pensativos.
—¿Qué interés tiene usted en el hombre que murió anoche? —preguntó despacio.
—Es algo que va contra ti —dije, de nuevo con la verdad por delante. —Quizá no le sirva de beneficio directo a la segunda señora Estep; pero tú y la primera esposa hacen causa común contra ella. Por lo tanto, cualquier cosa que les haga daño a ustedes dos la ayudará, de algún modo. Admito que ando a tientas en la oscuridad; pero sigo adelante por donde veo un punto de luz, y al final saldré